UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE CIENCIAS FÍSICAS Y MATEMÁTICAS

DISCURSO DEL DECANO

VÍCTOR L. PÉREZ V.

EN REUNIÓN

CON ACADÉMICOS SOBRE

LA PROPUESTA DE FONDO

GENERAL 1996-1998

AUDITORIUM IDIEM

17 OCTUBRE 1995


REUNION CON ACADEMICOS
SOBRE LA PROPUESTA DE FONDO GENERAL 1996 - 1998

Salón IDIEM, Martes 17 de Octubre de 1995
Víctor L. Pérez

I.- OBJETIVOS DE LA REUNION

He creído mi deber informar a los académicos de la Facultad sobre decisiones de índole presupuestaria que tomó el Consejo Universitario y que, en mi opinión, dan señales equivocadas para el quehacer académico y económico de la Facultad y de la Universidad de Chile.

El Consejo Universitario aprobó, por 13 votos a favor y 4 en contra (los Decanos de Medicina, Artes, Cs. Físicas y Mat. y el Consejero Prof. Lahsen), una Propuesta presentada por su Comisión de Economía, Finanzas y Política de Personal (integrada por 9 de sus miembros, incluidos el Rector y el Prorrector, y en que también participa el Vicerrector Económico y Administrativo).

II.- RESUMEN DE LA PROPUESTA APROBADA POR EL CONSEJO UNIVERSITARIO

En términos generales, la Propuesta aprobada reduce en M$ 1.800 el presupuesto de 1996 de la U, para hacer frente al déficit de funcionamiento, y modifica los criterios de asignación presupuestaria para generar un fondo de M$ 400 a reasignar a algunas Facultades.

Para ello, la Propuesta actúa sobre los Ingresos Centrales de la U, que son aquellos provenientes de aranceles de alumnos, aporte fiscal indirecto (AFI), aporte fiscal directo (AFD), aporte fiscal extraordinario (AFEX) y otros ingresos menores.

Una primera consideración entrega a las Facultades parte de los Ingresos Centrales que se originan en sus actividades docentes. Mediante un factor de retención, que considera tres niveles de costos de la docencia, entrega a las Facultades entre el 50 % y el 70 % (aprx.) de los ingresos que se reciben por aranceles de sus alumnos. Con argumentos relacionados con el prestigio institucional, entrega a las Facultades el 50 % de los AFI generados por sus alumnos.

Una segunda consideración no entrega a las Facultades los mayores overheads que puedan tener a futuro los proyectos Fondecyt. Se estima que este mayor overhead puede ser del 14 % en 1996 y del 21 % a partir de 1997.

Una tercera consideración reduce, en un 6,5 %, el Aporte Institucional que actualmente reciben los organismos, a partir de 1996. El Aporte Institucional es el aporte que los organismos reciben de aquella parte de los Ingresos Centrales no ligada directamente a la docencia que imparten.

III.- NUESTRA OPINION SOBRE LA PROPUESTA

La Propuesta fue analizada en la Facultad por el Comité Operativo, el Comité Operativo Ampliado, y el Consejo de Facultad Ampliado.

Nosotros consideramos que la Propuesta es un intento por abordar la situación financiera de la U, algo en lo que creemos firmemente, y tema que hemos enfrentado exitosamente este año en la Facultad.

Somos, sin embargo, decididamente contrarios a esta Propuesta:

  1. Por sus consecuencias en el quehacer académico y económico de la Facultad.

  2. Por los supuestos sobre los cuales se le construye y que la llevan a ser una propuesta académicamente regresiva.

  3. Por mantener los criterios históricos con que se asigna la mayor parte de los recursos de la U.

  4. Por no abordar las causas que originan los problemas financieros de la U.

III.1.- LA PROPUESTA TIENE GRAVES CONSECUENCIAS PARA LA FACULTAD

  1. La aplicación de esta Propuesta significa para la Facultad:

    1. Reducción de M$ 200 de lo que recibe actualmente por Aporte Institucional.

    2. M$ 70 (aprx.) por menores ingresos por aranceles, al haber reducido la Facultad a 500 el ingreso de alumnos a primer año en 1996.

    3. M$ 50 (aprx.) en 1997, por menores ingresos por concepto del AFI relacionado con el punto anterior.

    4. A lo cual hay que incluir el mayor gasto por la aplicación de la "ley Foxley".

    Esto significa un cambio en las reglas del juego en materias presupuestarias para la Facultad, el que no tomó en cuenta consideraciones académicas. Ello genera fuertes incertidumbres, ya que abre la posibilidad que a futuro el Consejo Universitario, por las mismas u otras razones, apruebe nuevas rebajas en los aportes a la Facultad, o quiera imponer algún tipo de peaje a sus recursos.

    Esta incertidumbre pone en duda la factibilidad de proponer y aplicar cambios internos que pongan en práctica nuestros proyectos académicos.

    En efecto, esta reducción del aporte aparece en momentos que la Facultad esta viendo cumplidos los objetivos que se propuso en 1995 en materias económicas, y que fueron considerados como una condición necesaria para hacer factibles y creíbles nuestros proyectos de desarrollo académico.

  2. Los objetivos planteados a comienzos de 1995 fueron:

    1. Reducir la deuda de arrastre, generada para financiar inversión pasada y que era cercana a los M$ 450 a Enero de 1995.

    2. Reducir el déficit del presupuesto anual para 1995 y que era del orden de M$ 100 en funcionamiento, más compromisos por cargos académicos no llenados, del orden de M$ 65 en remuneraciones, más deuda de M$ 75 con la Vicerrectoría Económica.
    3. Generar capacidad de inversión para financiar proyectos de desarrollo académico.

    En lugar de exigir nuevos recursos al Estado o al nivel central, acorde con lo que creemos nos correspondería por la cantidad y calidad de nuestra actividad docente y de investigación, decidimos hacer un gran esfuerzo interno. La aplicación de estas medidas significó, en todos los Departamentos, supresiones de cargos y rebajas en los aportes para funcionamiento, llegándose en algunos casos a situaciones límites para el funcionamiento académico.

  3. Las medidas tomadas a comienzos de 1995 fueron:

    1. Disminuir en 5 % el gasto en remuneraciones y funcionamiento de todas las unidades.

    2. Disminuir en 15 % el gasto en remuneraciones y funcionamiento de los servicios de Facultad.

    3. Congelamiento del gasto comprometido de remuneraciones durante 1995.

    4. Aumentar la eficiencia administrativa.

    5. Aumentar las remuneraciones del personal sólo en un 9,8% para 1995, que fue el porcentaje que originalmente la Vicerrectoría Económica indicó como lo que se podía otorgar con los aportes entregados por el Estado (a la semana después se dijo que sólo era posible el 8,9 % y luego se indicó que había que hacerse cargo del 0,9 % de la ley de Accidentes del Trabajo). Ello, a pesar que los funcionarios públicos recibieron un 12,2 % de aumento de remuneraciones.

    6. Crear un Fondo de Inversión para financiar proyectos académicos mediante un peaje del:
      • 10 % a los ingresos propios provenientes de proyectos

      • 5 % a los ingresos propios provenientes de actividades relacionadas con la docencia.

  4. Los resultados estimados de estas medidas, a Diciembre de 1995, son:

    1. La deuda de arrastre disminuirá en M$ 150 en 1995. Se espera eliminarla a fines de 1997. A partir de 1998 los montos de la rebaja del 5 % estarán disponibles para inversión.

    2. El déficit presupuestario para 1995 casi se ha eliminado.

    3. Se ha generado un fondo de inversiones de M$ 270 durante 1995, que ha tenido la siguiente distribución:

      • M$ 5 para biblioteca (libros de primer año)
      • M$ 5 para reparar salas de clases del Plan Común
      • M$ 10 para actividades de la Escuela de I&C
      • M$ 250 para terminar en Junio de 1996 la nueva Biblioteca, en el ala norte del ICT (contribuyendo, así, a la contraparte de la U ante Fondef por este proyecto), dejando espacio para habilitar salas de clases en el espacio que liberará la Biblioteca.

      Se estima que este fondo tendrá recursos en 1996 por montos similares a los de 1995, los que serán asignados a proyectos para mejorar la docencia de pregrado y para apoyar a academicos en formación.

    Hemos realizado un tremendo esfuerzo interno, serio y con gran sacrificio, pero sentimos que se dan las señales equivocadas.

    Este Decano fue el único que dijo en el Consejo Universitario que, dada la situación económica de la U, las remuneraciones de 1995 debían aumentarse sólo en el porcentaje que lo permitieran los aportes estatales. Sin embargo, tengo entendido que los Servicios Centrales y el Hospital dieron un 12,2 %, lo que no es una buena señal institucional cuando se quiere disminuir un déficit presupuestario.

  5. El sentimiento generado ante la aprobación de esta Propuesta se entiende mejor si recordamos el ambiente existente a comienzos de año en la Facultad, cuando discutimos las medidas que aplicamos internamente:

    1. Existió escepticismo inicial sobre nuestra capacidad para poner en práctica las medidas.

    2. Existió desconfianza acerca de nuestra capacidad para conservar internamente los recursos generados por las medidas, y que no fueran captados por el fondo central de la U.

  6. Esta desconfianza fue abordada por este Decano diciendo:

    1. Que era un juicio infundado.

    2. Que nuestras medidas internas estaban en la línea de lo que el Rector ha planteado para mejorar las actividades académicas.

    3. Que somos una institución seria.

    4. Y que ya estaban erradicadas las prácticas que aconsejaban: no haga esfuerzos internos, aumente el gasto, viva en déficit ya que siempre le pasarán más presupuesto y que, por el contrario, si disminuye su presupuesto y es más eficiente, las holguras irán al fondo central.

III.2.- LA PROPUESTA ES ACADEMICAMENTE REGRESIVA

  1. La Propuesta aprobada por el Consejo Universitario sólo busca paliar el déficit de funcionamiento, prorrateando el monto del déficit entre todos los organismos (M$ 1.800), independientemente del tipo, cantidad y calidad de las actividades académicas que realizan.

    Para estos efectos, el Aporte Institucional se constituiría, además del AFD y el AFEX, con los siguientes tipos de peajes a los ingresos generados por actividades propias de las unidades:

    1. Peaje a los aranceles de los alumnos (del 30% al 50% aprx.), y por lo que la Facultad contribuiría con M$ 960.

    2. Peaje del 50 % al AFI de los alumnos, por lo que la Facultad contribuiría con M$ 270.

    3. Peaje del 100 % del mayor overhead que tendrían a futuro los proyectos Fondecyt, que se estiman sean del 14 % en 1996 y del 21% a partir de 1997. La Facultad ganó en 1995 el mayor número de proyectos Fondecyt en la U (50 proyectos, con el 30,86 % de los proyectos ganados por la U, por un monto de M$ 1.352). Si se mantiene este porcentaje, con este peaje la Facultad contribuiría con M$ 189 en 1996 y con M$ 283 en 1997.

    En otras palabras, la Propuesta impone altos peajes a aquellos ingresos que están directamente relacionados con la calidad de la actividad académica que realizan las unidades, y que tienen orígenes y destinos claramente identificables: los aranceles de sus alumnos, el AFI correspondiente a ellos, y los overheads de sus proyectos Fondecyt. ¿Cuáles son los incentivos para tener más y mejores alumnos, ganar más proyectos Fondecyt, y aumentar la eficiencia en la gestión de los recursos internos?

    Por estas razones decimos que es una Propuesta académicamente regresiva, pues entrega señales que no incentivan la calidad académica de las unidades.

    Todo lo anterior, a pesar que se propone generar M$ 400 para reasignar a determinadas Facultades, generando expectativas que son de dudoso resultado dadas las rebajas que tendrán en sus aportes estas Facultades y al monto a ser redistribuido.

  2. Además esta fórmula supone:

    1. La existencia de carreras con docencia barata (y a las que se les impone un peaje aprx. del 50 % de sus aranceles), lo que no existe en el sistema universitario. Lo que sí puede existir son carreras que generen excedentes mediante la no inversión, o la existencia de bajos niveles de remuneraciones a los profesores.

    2. Porcentajes sobre crecimiento de los ingresos propios de las unidades que no guardan relación con las situaciones que enfrentan las unidades que generan tales ingresos. Además, no considera: los gastos que significa generar estos ingresos, el hecho que parte de los ingresos propios financian actividades docentes y de investigación de las unidades, que los ingresos propios no son estables en el tiempo, y que no son de libre disposición de las Facultades sino que de las unidades que los generan.

III.3.- LA PROPUESTA NO CAMBIA LOS CRITERIOS HISTORICOS CON QUE SE ASIGNA LA MAYOR PARTE DE LOS RECURSOS DE LA U

Si la Propuesta supone que no habrá más recursos del Estado, hay que asumir que la solución a los problemas financieros de la U sólo vendrá por el ahorro interno, la redistribución de los recursos en función de las prioridades académicas, y el incentivo a la generación de recursos propios.

Nos extraña, entonces, que no se hagan comentarios sobre la actual distribución del Aporte Institucional (AFD más AFEX), la que asigna 24% a la administración central y servicios institucionales, 9,8% al Hospital Clínico, 20% a Fac. Medicina, 9,3% a Fac. de Cs. Físicas y Mat., y 37,4% al resto de las Facultades e Institutos.

¿Cuáles son las razones por las que la U recibe del Estado el AFD y el AFEX, y que relación guardan estas razones con los criterios actuales de distribución interna de estos aportes?

La Propuesta aprobada sólo modifica los criterios de asignación presupuestaria que tienen que ver con los ingresos por aranceles (M$ 10.534), y por el AFI (M$ 2.200), que representan el 35,8 % de los ingresos centrales.

De estos montos, la aplicación de los nuevos criterios distribuye a las unidades M$ 7.962, lo que sólo representa el 22,36 % de los ingresos centrales de la U.

La distribución del resto (la suma del AFD, AFEX y de los peajes ya mencionados a los aranceles, AFI y proyectos Fondecyt), que alcanza a los M$ 27.645, y que es el 77,64 % de los ingresos centrales de la U, se sigue haciendo por criterios históricos. Y es sobre la parte que reciben los organismos de estos M$ 27.645 donde la Propuesta aplica la reducción de un 6,5% parejo, sin mayor análisis de sus consecuencias académicas y presupuestarias.

Es significativo que la distribución del Aporte Institucional no merezca preguntas sobre su justificación y sobre las consecuencias académicas que su mantención o su modificación tendrían para la U.

Si la Propuesta no hace observaciones sobre esta distribución, habría que pensar que ella supone que tales distribuciones corresponden a prioridades académicas explícitas, o, habría que pensar que la Propuesta supone que no es factible o conveniente comentarlas o modificarlas en el corto plazo.

Debemos exigirnos seriedad al momento de analizar nuestros problemas y hacernos, con deferencia y respeto, las preguntas difíciles e intentar buscar, con antecedentes académicos, con solidaridad institucional y con amplitud de criterio, las respuestas, por difíciles que ellas sean.

Este tipo de análisis puede hacerse, por ejemplo, con respecto al Hospital. Los actuales recursos que recibe este organismo de parte de la U son insuficientes para hacer frente a todos los nuevos desafíos que presenta la medicina moderna, de alta complejidad. Pero, a la vez, los recursos que destina la U al Hospital representan un alto porcentaje relativo en la distribución de los Aportes Institucionales. Entonces, si definitivamente el Estado no entregará más recursos a la U, y reconociendo el alto nivel académico alcanzado por el Hospital y los tremendos esfuerzos que ha realizado su actual Dirección para aumentar la eficiencia y los ingresos propios, ¿no es posible pensar, en conjunto con sus académicos, en nuevas formas institucionales que aseguren su desarrollo académico y su fundamental participación en la formación de profesionales de la salud, y que signifique alguna disminución en los aportes que le entrega la U? ¿ Por qué no confiar en que el intercambio de opiniones, llevado a cabo con altura de miras y fundamenta- ciones académicas no genere nuevas opciones institucionales?

A lo mejor las respuestas a estas interrogantes nos tomará más tiempo que el que nos gustaría. A lo mejor llegamos a concluir que no puede o no debe modificarse la actual distribución presupuestaria en la U. Pero ello será el resultado de un debate que es propio de la vida académica.

Debemos intentar generar soluciones estructurales a los problemas financieros de la U, que son las únicas adecuadas a la envergadura de nuestros problemas. Las soluciones marginales pueden ser útiles en un muy corto plazo porque no son conflictivas, o porque prorratean el conflicto; sin embargo, ellas pueden encubrir de tal manera los problemas, que contribuyan definitivamente a la decadencia de una institución.

III.4.- LA PROPUESTA ELUDE ABORDAR LAS CAUSAS QUE ORIGINAN LOS PROBLEMAS FINANCIEROS DE LA U

La Propuesta elude abordar las causas que, en nuestra opinión, originan la deuda de arrastre, el déficit estructural de funcionamiento, las bajas remuneraciones y la insuficiente capacidad de inversión de la U, y que son:

  1. El insuficiente aporte del Estado a su Universidad.

  2. La mantención de criterios históricos de asignación presupuestaria a las unidades.

  3. Una estructura y nivel de gastos que no es solventable con el nivel actual de ingresos.

IV.- ANALISIS DE LA NUEVA SITUACION GENERADA POR ESTA DECISION DEL CONSEJO UNIVERSITARIO

  1. Cuando decimos que las señales académicas que entrega la Propuesta son equivocadas queremos que ello sea visto y rebatido desde la perspectiva académica, y no sólo por sus consecuencias en los montos presupuestarios.

    ¿ Es que, una vez más, tenemos que aceptar medidas que consideramos perjudiciales para nuestro quehacer y conformarnos con reclamar entre cuatro paredes, para que no se diga que perjudicamos a la U? ¿Hasta cuando? ¿Por qué se busca tensionar al máximo el tejido institucional?

    Se entra en un juego peligroso para la U el dividirla entre Facultades ricas y Facultades pobres, como si existieran muchos recursos a redistribui r. ¿ Es que por oponerse al criterio que le asigna una rebaja de M$ 200 esta Facultad es poco solidaria? ¿ Es que las dificultade s financieras de la U hacen olvidar las innumerable s muestras de solidaridad , - institucion al, académica y personal, de muchos académicos de esta Facultad cuando la U estaba intervenida ? ¿ No es solidaridad tener sólo un 9,38 % del Aporte Institucion al, dada la cantidad y calidad del trabajo de investigaci ón que aquí se realiza?

    Queremos contribuir al desarrollo de la U. Reconocemos los esfuerzos que realizan todas las unidades de la U por salir adelante, académica y económicamente. Reconocemos los esfuerzos del Rector por conseguir mayor respaldo del gobierno para la U.

    Pero se hace difícil dirigir la Facultad en un ambiente interno de tantas incertezas y desencuentros.

  2. Ello hace necesario que explicitemos nuestro accionar futuro de modo de minimizar estos desencuentros e incertezas, y de contribuir a generar un ambiente positivo en la U.

    En mi opinión nuestro accionar futuro debe plantearse en cuatro ámbitos:

    1. Primero, participar más activamente, en todos los frentes, para que la U acceda a mayores recursos del Estado.

    2. Segundo, contribuir a producir cambios estructurales en los criterios de asignación presupuestaria en la U.

    3. Tercero, participar, en todas las instancias que corresponda, para lograr mayores grados de autonomía y descentralización para la Facultad, dentro de la U.

    4. Cuarto, reafirmar, a través de nuestro accionar, nuestro compromiso de avanzar en los proyectos académicos y económicos que permitan desarrollar la Facultad.

    En mi opinión, el accionar en estos ámbitos no será fácil ni tendrá resultados en el corto plazo. Si realmente queremos el desarrollo para la U y para la Facultad, no podemos sustraernos a este esfuerzo.

V.- CONSIDERACIONES SOBRE EL ACCIONAR EN ESTOS CUATRO AMBITOS

V.1.- DEBEMOS ACCEDER A MAYORES RECURSOS DEL ESTADO

  1. La U presenta varios problemas de tipo financiero:
    1. Deuda de arrastre.
    2. Déficit de funcionamiento.
    3. Bajos niveles de remuneraciones y de funcionamiento.
    4. Insuficiente capacidad de inversión.

    De mantenerse estos problemas, ellos afectan la viabilidad misma de la U. Se necesitan bastantes más recursos para eliminar estos problemas, muchos más que los que podrían obtenerse de un cambio estructural en las formas de asignar los recursos en la U.

    Aun más, pretender reorganizar la U sin recursos frescos no tiene sentido, ya que ello haría que prevalecieran los argumentos económicos por sobre las consideraciones académicas. ¿Qué disciplinas desaparecen por razones presupuestarias, las no rentables, las que no se autofinancian, las que no tengan el respaldo de inversiones privadas? ¿Qué carreras ofreceremos a futuro, sólo las baratas y las rentables? ¿Qué proyectos de investigación realizamos, sólo los que generen ingresos propios? ¿En que áreas apostamos a futuro, en las que ya están consolidadas, de bajo riesgo, o en las emergentes, de alto riesgo? ¿Cuántos recursos y tiempo requiere consolidar una disciplina y cómo financiamos su desarrollo?

    ¿Quién debe asumir el costo y las consecuencias financieras de la intervención vivida por la U? ¿El Estado o la U?

    Es fundamental que logremos hacer del respaldo económico del Estado a la educación superior y la U una Idea País. La docencia y la investigación superior no pueden esperar.

  2. La obtención de mayores aportes del Estado significa, sin embargo:
    1. Demostrar capacidad interna de administrar bien los actuales recursos y estar dispuestos a concordar contratos de desempeño con el Estado.

    2. Generar un proyecto de universidad que explicite su rol e importancia en el desarrollo futuro del país, y que concite por ello, y no por su pasado, el respaldo del Estado y de la ciudadanía.

    3. Vencer las resistencias ideológicas y políticas a que el Estado privilegie con su aporte económico a su U.

    4. Entender que el concepto de U monopólica ya no es válida hoy día, en un ambiente que observa el desarrollo y consolidación de algunas universidades privadas.

  3. Pero pareciera que nos estamos autocensurando. Que hemos llegado a convencernos que no requerimos más recursos, que nuestras remuneraciones no son bajas, que el autofinanciamiento es propio de una U estatal en el actual ambiente económico, que los recursos que nos faltan se deben a nuestra ineficiencia, que la capacidad de inversión debe ser generada sólo con recursos propios, y que el contribuir a la cultura desde la ciencia, el arte, la música, y las humanidades debe tener retornos que les permitan autofinanciarse.

    ¿Cuánto le costaría al país, cultural y económicamente, una U deteriorada? ¿Cuántos recursos, tiempo y sacrificios individuales ha costado desarrollar nuestros cuadros académicos?

    Sí, requerimos mayores recursos del Estado, y no sólo nosotros, sino que todo el sistema universitario tradicional, para seguir siendo universidades.

    El Rector ha sido reiterativo en este sentido y es nuestra responsabilidad hacer lo mismo, en todas las esferas de nuestra influencia y también de manera reiterativa.

V.2.- DEBEMOS CONTRIBUIR A PRODUCIR CAMBIOS ESTRUCTURALES EN LOS CRITERIOS DE ASIGNACION PRESUPUESTARIA EN LA U

Los nuevos criterios deberían dar señales para mejorar sustancialmente la calidad del quehacer académico y la eficiencia en la gestión académica.

La realización de estos cambios significaría:

  1. Identificar las causas de los déficit estructurales.

  2. Identificar las actividades académicas y unidades que deben ser financiadas con los ingresos centrales.

  3. Definir nuevos criterios para asignar los ingresos centrales (aranceles, AFI, AFD, AFEX, y otros) a las actividades y unidades que se mantengan, de modo de:

La Comisión que proponga los cambios estructurales a los criterios históricos de asignar presupuesto debiera estar integrada por profesores titulares, ajenos a las responsabilidades de gestión académica. Ellos deberían proponer los lineamientos académico - económicos a ser considerados, luego de lo cual propondrían los criterios específicos a aplicar. Los lineamientos y los criterios específicos deberían ser analizados y sancionados por el Consejo Universitario.

V.3.- DEBEMOS LOGRAR, PARA LA FACULTAD, MAYORES GRADOS DE AUTONOMIA Y DESCENTRALIZACION DENTRO DE LA U

  1. La Facultad y el resto de la U han compartido una común historia de construir una institución y de contribuir a la construcción de un país.

    También, a lo largo del tiempo, hemos presenciado una serie de desencuentros entre la Facultad y las instancias superiores de la U, debido a la diferente perspectiva con que abordamos algunas cuestiones académicas y económicas.

    Ejemplos son la situación que originó la renuncia de la Comisión de Evaluación Académica de la Facultad, cerro Calán y, ahora, la Propuesta presupuestaria aprobada por el C.U.

    Esto no es extraño desde el punto de vista organizacional. Estos desencuentros suceden en las instituciones grandes y complejas que tienen muchas unidades, que deben enfrentar un ambiente externo de fuertes cambios y en que cada unidad vive realidades diferentes, las que deben verse con la perspectiva propia de la unidad.

    La forma en que estas instituciones enfrentan estas situaciones es mediante:

    1. La explicitación de una misión común y de un conjunto de valores que sean comunes a la institución.

    2. Y la construcción de esquemas de gestión que otorguen suficientes grados de autonomía (como principio) y de descentralización (como mecanismo) a las unidades, y que provean los incentivos académicos y económicos correctos.

  2. ¿Qué valores nos son consustanciales a toda la U?

    1. Ser una institución pluralista, tolerante y laica.

    2. Constituir parte de la conciencia histórica del país.

    3. Compartir valores culturales e históricos.

    4. Propender la igualdad de oportunidades y la exigencia de excelencia en el quehacer académico.

  3. Cada Facultad enfrenta ambientes externos diferentes en su quehacer académico y de gestión. Existen muchas universidades, facultades, empresas e instituciones, nacionales y extranjeras, que realizan actividades similares a las nuestras. Las innovaciones tecnológicas exigen e impactan, de manera diferente, las actividades docentes y de investigación de las Facultades.

    A la diversidad de nuestras disciplinas se superpone la diversidad de los ambientes externos en los que se desenvuelve nuestro quehacer, la diversidad en la forma de aproximarnos a los problemas, y la diversidad de nuestras culturas locales.

    Estas culturas e individualidades deben respetarse y estimularse. Ello enriquece a la U, y no la disminuye.

    Debemos buscar tener flexibilidad organizacional, sobre objetivos académicos comunes.

    Debemos hacer explícito, hoy día, que nos estamos invitando a caminar por una senda de mayor autonomía y descentralización académica y económica para la Facultad en la U. Ello no significaría sino profundizar una senda por la que ha transitado esta Facultad, definiendo reglas claras que nos permitan orientar nuestro quehacer.

V.4.- REAFIRMAR NUESTRO COMPROMISO DE AVANZAR EN LOS PROYECTOS ACADEMICOS Y ECONOMICOS PARA DESARROLLAR LA FACULTAD

  1. La aprobación por el C.U. de esta Propuesta significa tener que aceptar cuatro hechos:

    1. Que trabajamos en un ambiente interno de inestabilidad en las reglas del juego.

    2. Que es altamente probable que las medidas aprobadas no logren terminar con el problema financiero de la U. El alza de aranceles y de ingresos propios pueden no producirse. El reajuste de remuneraciones para 1996 incidirá nuevamente en una diferencia de recursos. Y seguirán los mismos niveles bajos de remuneraciones y de funcionamiento.

    3. Que es difícil que el gobierno asigne más recursos a la U en el corto plazo.

    4. Y que, debido a todo lo anterior, situaciones como las que nos convoca pueden volver a repetirse en el futuro.

  2. Además, la aplicación práctica de esta propuesta significaría para la Facultad una rebaja del aporte central de, a lo menos, M$ 270 anuales. La aplicación de las medidas presupuestarias de comienzos de año en la Facultad significó que los Departamentos redujeron su gasto a niveles que, en algunos casos, resulta ser crítico. Por estas razones, no veo posibilidad alguna de poder aplicar estas medidas sin deteriorar severamente nuestra actividad académica, de perder todo norte.

    ¿Cómo podríamos aplicar la rebaja?, ¿no terminando con la deuda de arrastre y con los déficit de remuneraciones y funcionamiento, y seguir con sus consecuencias?, ¿no teniendo capacidad para financiar proyectos de desarrollo académico?, ¿reduciendo los aportes a las unidades, de manera uniforme, en un 5%?, ¿eliminando algunas actividades académicas de la Facultad, sólo por razones presupuestarias?, ¿transformándonos en una unidad de prestación de servicios?

    No estoy de acuerdo con ninguna de estas opciones.

    No renunciaré a terminar con la deuda de arrastre y con la insuficiente capacidad de inversión. Ello significaría renunciar a tener las bases para desarrollar cualquier proyecto académico de la Facultad. Especialmente los que tienen que ver con la docencia de pregrado y el apoyo a académicos en formación.

    En mi opinión, la rebaja de M$ 270 en los aportes a la Facultad, aprobada por el C.U., nos afectaría a todos y significaría rebajas en los aportes a las unidades. Estas rebajas no podrían ser uniformes.

    Para dar una idea del monto a reducir, los aportes anuales que reciben algunos Departamentos para financiar remuneraciones y funcionamiento son: Ingeniería de Minas: M$ 170, Geofísica: M$ 234, Astronomía: M$ 240, Ingeniería Eléctrica: M$ 315.

    El Consejo de Facultad tendría que establecer la factibilidad de poner en práctica esta Propuesta y las consecuencias académicas de ello.

  3. Estos hechos me impulsan a reafirmar, con mayor seguridad que antes, que debemos seguir avanzando en la puesta en práctica de las tres ideas básicas con que hemos enfrentado, desde comienzos de 1995, el proceso de mejorar el accionar académico y presupuestario de la Facultad:

    1. Modificar los criterios históricos de asignación presupuestaria en la Facultad.

    2. Redefinir la estructura organizacional de la Facultad.

    3. Establecer una cultura de evaluación de desempeño de nuestras actividades académicas y de gestión.

  4. Los antecedentes para generar propuestas fundadas en estas materias se han estado elaborando, durante varios meses, en:

    1. La Comisión del C.F. para analizar las actividades departamentales y los recursos asignados.

    2. La Comisión de Investigación, que analiza el trabajo de los grupos de investigación.

    3. También se usará como antecedente el resultado del proceso de calificación académica.

    Las propuestas sobre estas materias serán abordadas por el Consejo de Facultad, de quien he recibido una gran colaboración y que ha actuado con excelente predisposición en el análisis y puesta en práctica de las medidas académicas y económicas que ya hemos tomado.

  5. Avanzar en estas tres ideas básicas nos debe permitir tomar ventajas de la fortaleza y riqueza académica que significa la unión de nuestra diversidad disciplinaria.

    La modificación de criterios en la asignación presupuestaria nos permitirá dar los incentivos correctos y necesarios para perfeccionar las actividades académicas.

    Una redefinicion organizacional nos permitirá buscar una estructura organizacional más flexible y eficiente para la Facultad. Se podría pensar en tener unidades académicas más complejas, que generen otro nivel de sinergia, que permitan interactuar en áreas afines, que desarrollen proyectos de gran tamaño, que busquen acciones comunes - en proyectos en ciencia y tecnología, en cursos, en grupos de trabajo -, y que busquen unir las actividades que hoy están artificialmente separadas y compartamentalizadas.

    Ello significará levantar las barreras administrativas y culturales que obstruyen nuestro accionar como Facultad.

    A modo de ejemplo y sólo con el ánimo de compartir algunas ideas, hoy tenemos 15 Departamentos, lo que significa Directores, Subdirectores, jefes docentes, coordinadores de investigación, coordinadores de postgrado, un alto número de jefes de sección o áreas, jefes administrativos, etc.

    No somos muchos y sin embargo nos estamos pulverizando. ¿No es posible pensar, por ejemplo, en una unidad de Ciencias de la Tierra? ¿No tendría ello, adicionalmente, impacto en el número de licenciaturas existentes actualmente?

  6. Estoy decidido a ir en esta dirección y explorar, con prudencia, las opciones que se generen.

    Invito a los académicos a que trabajemos sobre estos antecedentes, que a través de sus Directores presenten sus opciones de cambio para la Facultad y de las acciones para que ello ocurra.

    Yo haré llegar mi propuesta al C.F. en fecha próxima. Busquemos conjugar nuestras opciones. Los invito a que reproduzcan este tipo de cambios al interior de sus Departamentos, a que tomemos la iniciativa de manera conjunta.

VI.- INVITO A LOS MIEMBROS DE LA FACULTAD A QUE DEMOS A CONOCER NUESTROS PLANTEAMIENTOS

Invito a los miembros de la Facultad a que miremos esta situación no como un nuevo problema, sino que como una oportunidad.

Una Facultad sólida, académica y económicamente, es nuestra mejor forma de enfrentar la incertidumbre y los desencuentros.

Creo, finalmente, que la situación producida nos enseña que debemos estar alertas. No quiero una Facultad que se acostumbre a que le falten el respeto académico, que sigue reduciéndose y que asume todos los costos, cualquiera que ellos sean. Esa no es la Facultad en que yo me formé.

Tenemos claro el norte de lo que queremos ser como Facultad y como Universidad, y de lo que representamos como esperanza para este país, y nuestras actitudes deben ser consecuentes con ello.

No se trata de decir: hemos perdido otra vez, nos han vuelto a pasar la aplanadora, debemos retroceder otra vez.

Existe un nuevo desafío que, como de costumbre, plantea restricciones fuertes y que debe ser planteado en su real dimensión.

Esta vez se trata de contribuir al desarrollo de la U, y de ser capaces de desarrollarnos en un ambiente incierto y con desencuentros al interior de nuestra propia Universidad.

Al igual que en el pasado, tenemos la obligación de responder de manera positiva a este nuevo desafío. Y la historia demuestra que esta Facultad ha sabido salir airosa en situaciones mucho más adversas que las actuales.

He creído mi deber presentar ante los académicos de la Facultad mi opinión ante la situación que enfrentamos.

Si estamos de acuerdo con estos planteamientos, los invito a que los demos a conocer, en cada instancia en que participemos; que insistamos en la necesidad de ponerlos en práctica, y que nos esforcemos para que ello ocurra.

Como Decano, debo hacer mi máximo esfuerzo por entender lo que es el alma de esta institución, y hacerla presente al resto de la U. Ojalá que ella se sienta representada por mis palabras y mis actitudes.

Muchas gracias.